El cuarto jinete: Armagedón en Calles de Tinta

Nueva reseña al canto, en esta ocasión en Calles de tinta.

Hace prácticamente un año que tuvimos la suerte de conocer Castle Hill, un pequeño lugar de los Estados Unidos que se vio asolado por la aparición del virus zombi, llamado “El cuarto jinete”. Con ese título aparecía una novela notable, llena de referencias y personajes de todo tipo, que terminó resultando una entretenidísima propuesta dentro del largo catálogo de la línea Z de la editorial Dolmen.
 
A la vez que conocíamos todos estos detalles, su autor Víctor Blázquez ya se encontraba preparando a toda velocidad su continuación, la cual iba a llevar a su máxima expresión aquello de “¿Queréis más “Cuarto Jinete”? Pues tomad mucho más”. Y es que en “Armagedón” todo aquello que se nos quedo en la mente y que tanto gustó a buena parte de los lectores es elevado al cuadrado en una segunda parte con más lugares, más personajes, más tensión, más persecuciones y, por supuesto, más zombis.
 
El lector que se enfrente a “El cuarto jinete: Armagedón” se va a encontrar con casi seiscientas páginas que dan lugar a una novela doble, con dos partes muy marcadas: una pre-San Mateo y otra pos-San Mateo. No voy a entrar en detalles para evitar desmembrar (que bien queda una palabra de este tipo para este comentario) partes del argumento, pero lo cierto es que ese descubrimiento marca un punto de inflexión hacia el ecuador del libro. Si en la ópera prima de Víctor Blázquez apenas nos centrábamos en la pequeña localidad de Castle Hill, aquí nos adentraremos en Los Ángeles o la Casa Blanca, donde la densidad de población es mucho mayor, solo equiparable al horror que se desplegará tras la llegada de los supervivientes de la primera parte. Dichos supervivientes o, mejor dicho, aquellos que vayan quedando se unirán a decenas de personajes nuevos que iremos conociendo acompañados de nuestro peculiar narrador, el cual vuelve a hacer acto de presencia de la misma manera que en “El cuarto jinete”, sorprendiéndonos con sus constantes viajes geográficos y temporales y a cuyo hombro nos subimos para descubrir todos los detalles.
 
A “Armagedón” se le puede poner pegas precisamente por lo ambicioso de su planteamiento, lo cual me hace pensar que una tercera parte está en camino o de que los “extras del DVD” nos sacarán de muchas dudas en todas aquellas tramas que desaparecen conforme vas pasando las páginas y de las cuales no conocemos su final. Así mismo, el amplio elenco de habitantes que conocemos en San Mateo hace que el tiempo dedicado a algunos de ellos sea menor del deseado, máxime si algunas de sus acciones son vitales para el desarrollo de la trama.
Estos detalles para nada empañan una lectura cien por cien entretenida, llena de momentos de todo tipo y contada de manera que 570 páginas pasen casi sin darte cuenta día a día y hora tras hora. “El cuarto jinete: Armagedón” supera en todos los números a la primera parte, culminando una fantástica sucesora que no sabemos si cerrará la saga, pero lo seguro es que una de las propuestas más interesante dentro del catalogo zombi nacional.