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Todo tiene su razón

VictorBlazquez 13 julio, 2006
esta noche voy a ver Superman Returns con Adri. Y ya teníamos ganas. Esta noche supondrá el reencuentro con uno de los mejores superhéroes jamás creados. O acaso el mejor. Esa es una cuestión que siempre pende sobre las vidas de todo ser humano que se precie (aquellos que no se preocupan sobre cuestiones tan interesantes e importantes como cuál es el mejor superhéroe o quién ganaría en una pelea entre Stallone y Schwarzenegger, no es un ser humano que se precie).
Decía Stephen King en un artículo muy bueno que él prefería a Batman porque tenía ese rollito oscuro y aterrador que a veces te hacía dudar de si era bueno o maligno. Algo que Superman no tiene. Superman ha sido siempre el bien por excelencia.
Y hasta Tarantino se permitió hacer un debate de tintes superhoísticos en Kill Bill, para poner su miguita de pan a tan discutido tema.
En fin, que después del buen sabor que nos dejó el Batman Begins de Nolan, sobre todo después de las dos últimas bazofias (perdón, películas), nuestra ansia por ver el nuevo Superman era cada vez mayor. Aunque a mi siempre me quedará la espinita de saber lo que podría haber sido en manos de Burton o Cameron. Pero teniendo en cuenta las dos últimas bazofias (perdón, películas) de Superman (la cuatro no la he visto, pero me valen unas imágenes sueltas para comprobar que debe ser penosa) lo cierto es que Returns tiene muy buena pinta.
Esta mañana me puse a divagar en Internet, y acabé encontrando en un blog la respuesta a una de las preguntas que más me han mosqueado siempre: La ridiculez de que la personalidad secreta de Superman se diferencie de Superman en llevar la ropa interior por debajo de los pantalones y en unas gafas de empollón. ¿Por qué nadie le reconoce? Bueno, pues en el blog de Jotacé se encuentra la respuesta a tal pregunta que yo aquí reproduzco atribuyéndole el mérito de mi descubrimiento a Jotacé. Eso sí, el adorna su diatriba con más imágenes del comic donde se desvela el misterio. Yo solo coloco una, así que el que quiera verlas todas, que viaje hasta su blog (por cierto, un blog muy friki pero muy divertido).
Pues bien, el hombre más poderoso del mundo está a unas gafas de distancia de su identidad secreta. En la primera viñeta que coloca Jotacé, puede verse a Clark Kent mirándose en el espejo y diciendo “Es el disfraz más estúpido que he visto en mi vida, ¿cómo voy a parecer una persona diferente?
En el número Superman 330, Superman se enfrenta a un villano que, durante un enfrentamiento, empieza a sospechar del disfraz del hombre de acero. Para confirmar sus sospechas, acude al dibujante del Daily Planet y le pide que haga un retrato de Superman y otro de Clark Kent.
El retrato de Superman es clavadito al original, pero el de Clark Kent resulta que muestra, como se puede ver en la viñeta que he colocado, a un Kent con entradas y envejecido.
“¿Comor? ¿Por quer?” se preguntaría Chiquito de la Calzada.
Fácil. Uno de los poderes secundarios de Superman es el superhipnotismo, y además las gafas de Kent están hechos de un cristal kryptoniano que favorece el superhipnotismo, y todo eso junto y revuelto produce el mejor disfraz jamás ideado.
Lo que jamás explicaron los guionistas de aquel comic es cómo se las ingenia Superman para hipnotizar a todos los que le rodean, a las cámaras de fotos, las cámaras de video, etc. En fin, es un comic y supongo que tampoco hay que buscarle más patas al gato.

Para terminar, una pequeña cuestión que a mi mente le resulta dificil de entender. Vamos a ver, la película se llama Superman Returns, y hay que ser muy lelo para no darse cuenta de que eso significa retorno, ¿verdad? Ok, no me parece mal cuando en España deciden traducir el título de las películas (siempre que lo hagan bien), pero una de dos, o lo traduces o no lo haces, pero no me coloques el título en inglés y debajo le pongas una especie de subtítulo en castellano porque queda ridículo.
Y es que los posters de Superman que podemos contemplar en todas las marquesinas de autobús dicen en letras grandes SUPERMAN. Debajo, en letras un poco más pequeñas pone RETURNS. Y en una tercera línea, aún más pequeña la fuente de letra, puede leerse: el regreso. Como si fuéramos gilipollas. O Superman el regreso, o Superman returns, o El regreso de Superman… pero señores, por favor, nunca Superman Returns El Regreso.
Miro el reloj… cada vez me quedan menos horas para disfrutar una vez más del vuelo del hombre de acero.
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