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El mejor programa de televisión de la década

VictorBlazquez 17 enero, 2011

Y sí, hablo de Survivor. Y no lo digo yo, que también, sino numerosas críticas y estudios que tildan al reality americano como el show más influyente de la década, así como el más importante.

Yo llegué a él por casualidad. Un día se me ocurrió bajarme un capítulo por aburrimiento, para comprobar por qué llevaba 17 temporadas (ahora va por la 22) y esperando ver algo que quitaría a los diez minutos. Por aquel entonces yo detestaba los realities. Claro que mi visión estaba sesgada porque confundía reality show con lo que hacen en España.
Cuando pasaron aquellos cuarenta y pico minutos tenía la boca abierta de la impresión. Me quedó claro que, como con las series, los americanos sí saben hacer realities interesantes. Survivor tiene ritmo, mucho, mucho más que muchas de las series que vemos, es trepidante, rápido, ágil y sumamente adictivo. Empecé con la 17, pero después vi varias de las temporadas anteriores (las de facil acceso) y como verdadero fan proseguí con las siguientes que fueron sacando.
Hoy voy a enumerar algunas de las cosas que hacen que Survivor sea el mejor programa de televisión de la década:

1) Su apartado técnico.
Desde el punto de vista técnico, Survivor es impecable. Con un montaje propio de una película de acción, un equipo capaz de obtener las mejores imágenes y el mejor sonido (y cuando no se acaba de bien lo subtitulan). Lo mejor, sin duda, el ritmo. Y eso que por lo general las temporadas van de menos a más. Cuanto más avanzada está la temporada, más frenético se vuelve todo.

2) Jeff Probst.
Probablemente el mejor presentador que he visto nunca. No sólo habla de puta madre, sino que además se ha adueñado del juego tanto que es prácticamente tan protagonista como los propios concursantes. Y eso que sus apariciones en escena son tan sólo en los retos y en los consejos tribales. Su “La tribu ha hablado” se ha convertido en una de esas frases míticas para la sociedad americana.

3) La idea.
Entre 16 y 20 concursantes dependiendo de la temporada tienen que combatir contra los elementos y contra ellos mismos para lograr ser el último superviviente y hacerse con el premio de un millón de dólares.
Porque allí sí saben dar premios interesantes. Y al final, todo redunda en eso: Qué es capaz de hacer la gente por un millón de dólares.
Al inicio los jugadores son divididos en tribus que compiten entre sí en los retos de inmunidad. La tribu perdedora, debe asistir al consejo tribal donde votan en secreto por uno de ellos. El que más votos recibe, es expulsado de forma fulminante. Obviamente, las horas previas al consejo tribal se convierten en un infierno de estrategias, mentiras, pactos y conversaciones.
Llegado a cierto punto (aproximadamente cuando quedan 10 jugadores, aunque ese número varía entre temporadas para que los concursantes no sepan a qué atenerse) los sobrevivientes son fusionados en una sola tribu. Los retos pasan a ser de inmunidad individual y el ganador está a salvo en el consejo tribal. El resto, son carnaza y uno de ellos muerde el polvo. Pero en este caso, pasa a formar parte del jurado.
Solo dos, o en ocasiones tres, llegan a la final. Allí, deben exponer sus razones por las que son merecedores del premio, los miembros del jurado les pueden hacer una pregunta (que muchas veces está cargada de veneno, tened en cuenta que el jurado son aquellos a los que expulsaron del juego con anterioridad) y después, el jurado vota, en este caso por un ganador. El que recibe más votos, se lleva el premio.

4) El juego definitivo.
Survivor mezcla tantas variantes que se convierte en el juego definitivo. No hay una estrategia clara para ganar. Hombres, mujeres, blancos, asiáticos, negros, jóvenes y viejos han logrado alzarse con la victoria llevando estrategias totalmente diferentes. Han vencido personas honorables, personas mezquinas, jugadores físicos e incluso algunos que se dedicaron a permanecer en la sombra para evitar ser señalados.
Demasiadas variantes deben ser tenidas en cuenta. Si eres demasiado fuerte en los retos, te conviertes en un peligro para los demás. Si eres malo en los retos, eres un peso para la tribu. Si hablas mucho, molestas. Si hablas poco, pareces sospechoso. Si eres honesto, los demás tendrán miedo de que el jurado te ame. Si eres maligno, es probable que el jurado te odie. Pero ninguna de esas cosas es un verdadero axioma y Survivor ha sido vencido por todo tipo de jugadores. Eso lo hace impredecible… y mucho más interesante de ver.
Si tienes una alianza de cinco personas, debes tener cuidado, porque sabes que los cinco no podréis llegar al final. Y si alguien se sabe quinto en esa alianza, intentará saltar a otra alianza que le garantice avanzar más. Así se han roto grandes alianzas a lo largo del juego. Nunca nada es seguro. Todo puede pasar. Un día dominas el juego y al siguiente tus aliados están fuera. O tu mismo.
Es dificil físicamente. Las condiciones son duras. Necesitas rodearte de gente que vote de la misma manera que tu, pero llegará un momento en que tengas que votar a esa misma gente. Y después, al final, tu juego social pesará de cara al jurado.
Es bastante más complicado de lo que parece así dicho.

5) La realidad supera a la ficción.
Survivor no tiene guión, pero en sobradas ocasiones ha demostrado que la realidad supera a la ficción. Porque a final de cuentas, se trata de gente real, como tu y como yo (y no sólo de la clase que se presenta a los realities españoles, jeje), luchando para ganar UN MILLÓN de dólares. Y hay gente que haría lo que fuera.
Como por ejemplo, empujar deliberadamente a una chica con una pierna ortopédica para arrebatarle una pista para la inmunidad.
O que un tipo normal, de ciudad, se meta al mar y cace un tiburón pequeño con un arpón casero y después un mordisco (lo juro).
O que, en su enfurecido empeño por ganar se produzcan choques en los retos capaces de provocar lesiones de todo tipo (el primer reto de la temporada Héroes contra Villanos, la mejor de todas sin duda, acabó con un saldo de: un dedo de pie roto, un hombro dislocado y un labio partido. Y fue sólo el primer reto).
O que un tipo, claramente homófobo, que quedó emparejado en un reto con otro claramente gay, arrastre literalmente a éste último a través de los obstáculos del reto sin importarle que detrás suyo el gay estaba golpeándose duramente la cabeza contra troncos y barro.
Y luego están los diálogos, en ocasiones superiores a los de cualquier serie o película. Porque aquí tenemos gente de todo tipo, desde el que asegura que “disfruta viendo llorar a la gente después de ser expulsada” hasta aquel que intenta desestabilizar mentalmente a otro atacándole por, ni más ni menos, su homosexualidad, y llegando a decir que “Nueva York está lleno de gente gay”. Luego resultó que el otro no era homosexual, pero esa es otra historia. O que alguien llame “Basura del guetto” a una negra.
Porque al final, no hay nada que saque más de quicio al resto que la convivencia. Es normal que la gente empiece a chocar, incluso a odiarse.
Cosas que podrían encontrarse en cualquier lugar del mundo, vamos. En más de una ocasión he pensado que alguno estaba a punto de liarse a ostias. Hasta el momento no ha pasado.
También hay momentos bonitos, incluso emotivos, y mucha gente buena, sí.
Y luego están las heridas, los desmayos, la gente que se quiebra mentalmente y debe abandonar el programa. Brutal fue la escena de ese concursante que se cayó en la hoguera y se abrasó literalmente las manos. Pero sin duda, lo más aterrador que he visto fue esto:
(ver a partir del minuto 3:30 si sólo quieres ver lo que pasó. Si prefieres experimentar todo el momento, velo entero. Se me ponen los pelos de punta cada vez que lo veo)

Pero hay más, porque en Survivor ha habido de todo. Desde fuertes lluvias que no cesan en días y obligan a los jugadores a intentar permanecer secos en sus malogrados refugios con goteras hasta fogatas que se descontrolan y echa a arder todo el campamento con sus pertenencias. E incluso un campamento mal ubicado y después arrasado por una riada. En serio, de todo.
La realidad de Survivor supera, con creces, a la ficción.

6) Los cuerpos.
No nos engañemos, a todos nos gusta un cuerpo bonito y en Survivor lo saben. En todas las temporadas, al menos un par de los concursantes están de buen ver, tanto chicos como chicas. Y dado que en la mayoría de los lugares que visita el programa la temperatura es alta, al final los concursantes se pasan el programa en bikinis, bañadores o ropa interior., lo cual hace visualmente más interesantes los retos también. Alguno incluso desnudo. Eso sí, los americanos emborronan las partes pudorosas.
Os pondré ejemplos, aunque de chicos sólo voy a poner uno, que es el que más le ha gustado a Cris. Chicas pondré más, porque a mi me gustan más y el blog es mío. Hala.

(Fila 1: Brenda, Kelly, Alina, Ami, Stephanie, Natalie)
(Fila 2: Parvati, Amanda, Marisa, Julie, Candice)
(Fila 3: Benry, Danii, Heidi y Jenna)

7) Los retos.
De todo tipo. Los hay mentales, de suerte, tipo puzzle, físicos (que a mí son los que más me gustan, donde los concursantes se enfrentan y pelean con uñas y dientes por la victoria), deportivos y, de mis preferidos, los de aguante tipo “hay que permanecer en ese palo subido. El último que quede arriba gana”. Y algunos pueden llegar a estar horas y horas. Se trata de un millón de euros. No se baja hasta que desfallezcas.

8) La estrategia.
Para todos los gustos. Ha habido jugadores que han ido con la honestidad por delante, intentando ser positivos y no mentir nunca. Los ha habido de caracter maligno, capaces de mentir, engañar, jugar a dos bandas e incluso hacer que la vida de sus compañeros sea lo más miserable posible escondiéndoles la comida o los utensilios para lograr que se quiebren mentalmente. Los ha habido que intentan dominar en los retos. Y también quienes han usado su sexualidad para dominar a los demás (y aquí, la diosa Parvati es una maestra sobre el arte de usar la seducción para lograr tus propios intereses; o Julie, que le enseñó el culo a sus compañeros a cambio de que no la votasen). Incluso, en una ocasión, dos jugadoras (de bastante buen ver, por cierto) accedieron a desnudarse y abandonar un reto de aguante a cambio de un tarro de mantequilla de cacahuete. Y lo hicieron.
Evidentemente, los engaños, las mentiras y las insidias le dan un sabor al juego impresionante.
Y nuevamente, la realidad supera a la ficción: un hombre desesperado por verse en peligro gana un coche en un reto de recompensa y ante las cámaras, le dice a otro que se lo regala a cambio de que no le voten esa noche. El otro acepta el coche. Y en el consejo tribal, el primero es expulsado igualmente.

9) Las mentes.

Lo que hace tan grande a Survivor es, sin duda, el gran trabajo de casting que hacen en todas las temporadas. Y al final, en todas las temporadas hay varias personas que resaltan sobre las demás, por su forma de jugar, de hablar, o de ser.
Y son gente jugando por un millón de dólares. Algunos lo hacen de forma honesta y otros utilizando trucos de dudoso calado moral (como Fairplay, que hizo creer a todos que su abuela acababa de morir para que no le expulsaran por pena; o el gran Russell, probablemente el jugador de corte más agresivo de la historia del programa, capaz de dominar a otros como marionetas)
No hay nada como el ego humano. A lo largo del programa, los jugadores que han ido destacando se han convertido en verdaderos iconos. Algunos de ellos participaron en una temporada Allstars, y el hecho de saberse “estrellas” hizo que la temporada tuviera un nivel más alto.
Pero lo mejor ocurrió el año pasado. El evento del año no fue el final de 24, ni el de Lost, fue Survivor Heroes versus villanos.
No hay nada como decirle a un grupo de personas que son los héroes por su forma honorable de jugar para que se vuelvan prepotentes y se crean indestructibles. Y no hay nada como decirles a otros que son villanos para que se vuelvan aún más insidiosos. Lo mejor de lo mejor reunido en una temporada brutal, con tres heridos en el primer reto físico, a los diez minutos de haber llegado a la isla, con un inicio visual digno de cualquier película de Hollywood (esos helicópteros sobrevolando la playa, esa música que domina las sensaciones con maestría…).
Evidentemente esta temporada se disfruta el triple cuando conoces a los jugadores. Porque claro, ellos también se conocen entre sí, y eso crea una mayor presión, y una nueva dimensión a la temporada. Ya no son 18 extraños compitiendo entre sí, son 10 héroes contra diez villanos. Una verdadera batalla por la revancha, la redención y un millón de dólares en la línea de meta.
Brutal.

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