Santander Ladrón Hispano, la saga continúa

Para los que no estáis al corriente de esta gran serie, aquí está el primer capítulo: link
Pues bien, al fin parece ser que se ha cerrado una de las series más impactantes de los últimos dos años. Tras la negativa dle banco a pagar un dinero que les había sido sustraido a ellos, el valiente Hopewell, pero insignificante cual diminuto mosquito ante semejante elefante multinacional, se dedica a escribir carta tras carta al susodicho banco, en busca del reembolso de su dinero. Nada. Pasamos al banco de España. Nada. La pelea sigue y sigue con cartas cada vez más largas y más llenas de anexos que no dicen nada, cada vez en peores tonos y formas, hasta que al fin, de repente y sin saber muy bien por qué, el banco decide devolverme lo que era mío.
Asunto resuelto. Ni daños y perjuicios ni leches. La cantidad exacta y ya me puedo dar con un canto en los dientes pues creí que nunca lo recuperaría.
En fin, que ya casi me había olvidado de lo sucedido, cuando de repente, llaman a la puerta dos guardias civiles que me entregan en mano una citación como testigo para el juicio contra el tal Miroslav, o sea, el búlgaro que se llevó mi pasta. ¿Dónde? En Málaga. ¿Cuando? Un martes.
Ni corto ni perezoso, Hopewell pide día libre en el trabajo, se compra el billete del AVE, se levanta a las cinco de la mañana, coge el tren, tres horas, llega a Málaga, busca el juzgado, lo encuentra, van retrasados así que hay que esperar tres horas y media antes de que empiece nuestro juicio. Veo al tal Miroslav, y yo que estaba dispuesto a escupirle en la cara y llamarle tres o cuatro cosas muy poco respetuosas, y me doy cuenta de que tiene una cara de acojone que no puede con ella. Que se joda, pienso. Empieza el juicio, y resulta que el tio acepta lo que pide el fiscal y por tanto yo ni siquiera llego a testificar.
O sea: Me gasto un dinero equivalente a tres días y pico de trabajo en un billete de AVE, me hago tres horas de ida y tres horas de vuelta… todo para nada. Porque de hecho es hasta dudoso que me paguen lo que me he gastado en «asistir al juicio».
En fin, que allí, hablando con los demás testigos encima me entero de «la verdadera historia de Miroslav», o sea, un Spin of en toda regla, y lo que viene a ser lo mismo, a mí me robó el tonto del pueblo. Porque solo quedan dos opciones, o Miroslav es el tonto del pueblo o lo sabía todo y no quiere delatar al jefe. Y sinceramente, me inclino más por la primera opción.
La historia es la siguiente: Roban a través de internet en dos cuentas, una de ellas, la mía. El banco lo detecta como un posible error en una transeferencia, que por casualidad haya ido a dar en la cuenta de Miroslav, un búlgaro por cierto con contrato de trabajo y afincado en españa de forma legal. Al notar que Miroslav ha sacado todo ese dinero de la cuenta, el banco decide ponerse en contacto con él para decirle «oiga, que ha habido un error y ese dinero no es suyo, devuélvalo».
Primera pista de que Miroslav es el tonto del pueblo: responde a esa llamada y cuando le dicen que ha habido un error con su cuenta, el tipo dice, «ah, ok, ahora voy para allá».
A esas alturas el banco ya sabe que se trata de un fraude. Nadie cree que vaya a aparecer por allí.
Segunda pista: Miroslav aparece, alega que ya no tiene el dinero, es arrestado y llevado al cuartelillo.
La historia que cuenta es la que sigue: un amigo que está en la cárcel le pide que se haga una cuenta porque él, al estar en la carcel, no puede hacérsela, y es que le va a llegar una cantidad de dinero y Miroslav podría sacarlo y dárselo, a cambio de quedarse con seiscientos euros.
Miroslav acepta y se abre la cuenta. Los hackers roban mi cuenta y la de otra chica y pasan el dinero a Miroslav, éste lo saca y se lo entrega, y por tanto, el único nombre que queda a la vista en tales operaciones es el suyo, y por tanto, es él quien acabará respondiendo ante la justicia, quien será arrestado y quien irá a juicio… todo por 600 euros de mierda.
¿Es o no es el tonto del pueblo?
La sentencia pedida por el fiscal y aceptada por nuestro irónicamente querido Miroslav: 8 meses de cárcel eludibles si devuelve todo el dinero y paga 8000 euros de multa. Más allá de lo irrisorio que resulta como pena ocho meses de cárcel, que tal y como está el país se quedarían en un mes o mes y medio, eso si llega a pisar la trena, ¿No os resulta curioso que mientras a mi y a la otra chica no se nos pagan daños y perjuicios, el estado pueda embolsarse una multa de 8000 euros que para nada repercutirían en nosotros cuando somos nosotros los afectados y víctimas del fraude?
Tócate los huevos. La serie debería llamarse «Gobierno Ladrón Hispano».
Por cierto, una pequeña curiosidad: si pones «Santander ladrón hispano» en google, te aparecen mogollón de enlaces a noticias sobre el banco santander central hispano, al que parece ser que no soy el único que tacha de ladrón. Y entre las diez primeras no sale este blog. Más allá no he mirado.
Salud!