Libros Leídos 2011 (11): Superviviente

Libros Leídos en 2011:

1) El Talismán, de Stephen King y Peter Straub
2) Oscura, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan
3) Muy pronto seré invencible, de Austin Grossman
4) Cuernos, de Joe Hill
5) El pasaje, de Justin Cronin
6) La búsqueda del grial 1: El castillo de las sombras, de J.H. Brennan
7) Apocalipsis Z 3: La ira de los justos, de Manel Loureiro
8) Nivel 26, de Anthony E. Zuiker y Duane Swierczynski.
9) Antirresurrección, de Juan Ramón Biedma
10) La casa infernal, de Richard Matheson

11) Superviviente, de Juan García Hernández

Os pongo en antecedentes lo primero. Superviviente es una novela que su autor comenzó publicando en un blog llamado Único Superviviente. Una vez terminado, el autor ofrecía el manuscrito en PDF para quien quiera leerlo. Aún es posible conseguirlo en el nuevo blog del autor: Cajón Desastre.
Una vez explicado eso, comentaré que nunca supe de la existencia de esta novela hasta que leí la crítica en el blog de Alcorze y me llamó la atención. Le pedí el manuscrito a Juan hace tiempo, pero dado que no se trata de una novela corta (casi cuatrocientos folios) y a que de momento no me gusta leer en el ordenador (sigo siendo de papel, chicos…) pues me ha costado un tiempecito terminarla.
Pero lo he hecho, y procedo a dar mi opinión.
Desde el más profundo de los respetos hacia Juan, quiero alabar su enorme valor para afrontar una historia tan compleja y tan grandiosa como ésta. Eso para empezar. Es una historia de supervivencia, como parece bastante obvio, en la que Miguel, el protagonista, será protagonista y vivirá el fin de la civilización tras la llegada de la Supergripe, un virus que elimina en apenas unos días al noventa y muchos por ciento de la población. Sólo, en medio de un país devastado por unos últimos días caóticos y sangrientos, Miguel se erigirá en héroe por accidente.
En algunas partes de la novela, se nota que el escritor es amateur, en cuanto a redacción y forma se refiere, aunque no es un aspecto totalmente negativo, porque a medida que avanza también es verdaderamente palpable el crecimiento como escritor que da Juan, que va mejorando a cada página. En serio, tenía la sensación de estar viéndole crecer como escritor. Muy curioso.
Uno de los aspectos más destacables de la novela es su agilidad. Más allá de la forma, el estilo de Juan es adictivo, rápido y ágil. No hacen falta más de unas páginas para encontrarte enganchado y pidiendo más. Por eso, creo que tras una buena revisión (cosa que, por lo que sé, estaba haciendo, porque yo tengo la versión antigua del manuscrito) le quedará algo más pulido y con bastantes opciones de publicación. Le tengo fe. Y si no es ahora, le llegará su momento con otra novela. Porque desde luego, tiene una buena mano.
Así que sí, he disfrutado mucho, pero que mucho, mucho, con esta novela. He leído como absorto, me he sentido envuelto en su acción, y me he entretenido. Gracias, Juan.
Ahora, no todo me ha parecido un viaje por las nubes. Los aspectos negativos son más subjetivos que otra cosa, pero si Juan es como yo, le gustará saber aquello que ha gustado y aquello que no, así que… aquí va. Eso sí, desde el mayor de los respetos, en serio:
1) Si bien había momentos en que Miguel, como héroe y protagonista, lograba cautivarme, en realidad nunca conseguí conectar con él. Me caía mal. Es más, a veces me daban ganas de abofetearle. Y explico el por qué: Siempre, y digo siempre, adoctrinaba a todos los demás. Miguel siempre les decía a todos aquello que hacen mal, aquello que no le parece bien, todo en lo que se equivocan… Demasiado «voz de la conciencia mundial», no sé si me explico. A Sara, a Matias, a Alberto, a Sandra, a todos los de Santander… en general, Miguel abre la boca muchas veces para decirles a los demás «Esto lo hacéis mal». Y me pasé toda la novela deseando que alguien llegara y le dijera «Tu estás haciendo esto mal, capullo».
2) Sara… He tenido mis más y mis menos con ella. A nivel subjetivo, la primera parte de la novela, con Miguel en solitario, me parece brutal, acojonante. La llegada de Sara está hecha en el momento justo, el necesario para meter sangre fresca y nueva, y los acontecimientos se desarrollan al ritmo perfecto… hasta que empieza a decaer el interés. Sara es demasiado comparsa del héroe, sin iniciativa, pánfila a ratos, hasta el punto en que tampoco me acababa de caer bien. Respiré hondo y alegre cuando deciden separarse, lo juro. su historia de amor empezaba a convertirse en algo empalagoso. Por suerte, Juan volvió a medir el tiempo exacto y los separó antes de que se volviera atroz. Y sí, sabes que volverá, pero la verdad es que el tiempo que pasa hasta que lo hace es suficiente para borrar esa sensación, y después ya no es tan pesada.
3) Matias. Uno de los mejores personajes del libro. Me declaro completamente pro-Matias.
4) Una de las cosas que no me ha gustado es la enorme cantidad de violadores y malos que hay en la novela. Había momentos en los que me parecía que todos los personajes, a excepción del prota y un par más, eran violadores, psicópatas o víctimas de violadores o psicópatas. Y eso no me gustó, la verdad. Sobre todo porque ninguno de esos villanos duran demasiado, no son recurrentes, sino que aparecen, cometen sus depravaciones y mueren. Y hay momentos en los que sólo se cruza con ese tipo de gente… y es un poco… digamos… demasiado. ¿Sólo sobreviven este tipo de hijos de puta? Y no solo eso, porque en realidad, muchas de las historias de los últimos días de civilización también están salpicadas de ese tipo de conductas… No sé, se me hizo repetitivo.
5) En general, me ha gustado mucho el saber que en todo momento personajes importantes en la trama podían caer inesperadamente, el no saber nunca quien iba a durar y quien no… Aplaudo eso.
6) La primera vez en Santander me gustó. El viaje de ida en barco, me encantó. El encuentro con el portaviones francés me dejó un poco indiferente, la verdad, al igual que el encuentro en la frontera, que si bien es brutal en cuanto a lectura, empezaba a pasarme lo que he explicado en el punto 4. Acto seguido, viene el grupo de Uno… y más de lo mismo. Y después los locos del machete… más de lo mismo. Y a partir de ahí, todo el viaje al sur, con el bunker y demás, volvió a encantarme…
7) El final… brusco. Peeeero, por lo que he leído en su blog, lo ha cambiado y cortado un poquito antes, justo donde yo también pienso que debería terminar. Porque sí, es cierto, en el manuscrito que yo he leído los últimos capítulos plantean una nueva trama. Al parecer, es porque la segunda parte de la novela tendría ese rumbo. Pero sí, yo también creo que el libro debe terminar antes de mostrar esas nuevas tramas. Lo comento, aunque ya digo que, por lo que sé, es una decisión que el autor también ha tomado.
Creo que no me dejo nada en el tintero… En definitiva, os recomiendo la lectura a todos, y le deseo mucha suerte a Juan con la publicación. Yo, desde luego, si la publica me la compro.

Dylan Dog

Dylan Dog se basa en un comic sobre un detective humano que investiga crímenes cometidos en el reino de la noche, entre criaturas sobrenaturales. La premisa es que los no-muertos viven entre nosotros, y eso incluye vampiros, hombres lobo, zombis, ghouls y cualquier otra cosa que se os ocurra. Algunos son malvados, pero la mayoría sólo intenta seguir sobrevivir y se mantiene alejada de problemas.
Con esto, han construído un guión sobre el personaje. Es una trama policial, en realidad, de investigación, solo que con toques sobrenaturales.
El primer error es que el guión es flojo. Vaya, que se puede ver, pero que no consigue resultar novedoso en ningún momento. Te entretiene a ratos pero la mayor parte del tiempo no pasa de ser un poco regulero.
El segundo error es Brandon Routh. Lo siento por él, pero es que tiene demasiada cara de palo. Ni siquiera los momentos de humor negro (que los tiene, sobre todo gracias a su compañero zombi que no admite ser un muerto viviente, de lejos lo mejor de la película, y si no, ved la secuencia donde ambos se encuentran enterrados en una cripta…) tienen gracia en boca de Brandon Routh. Es que es un tipo muy soso.

El tercer error se deriva en realidad del primero, y es la voz en off, que lejos de parecer el típico recurso molón de las pelis antiguas de detectives (que me parece que es el efecto que buscaban), aquí resulta cansina y aburrida. Cada vez que habla en off, Routh resulta aún más cansino que en on. Y ya es decir.
El cuarto error es la realización. A veces mola, a veces parece telefilm. Hasta tal punto que me llegué a preguntar si no se trata de un piloto para tv que no consiguieron vender… Entre las cortinillas cutres y los cortes, ni siquiera hay que hablar de las peleas, cutrillas en general.
No sé, poca cosa rescato de esta peli. Al compañero zombi de Routh, porque me hizo reír en varias ocasiones, y al siempre grande Peter Stormare, ese hombre que acepta cualquier chorrada que le pasen.

Secuestrados

La definen como thriller pero para mi este tipo de pelis siempre he creído que deberían estar en las estanterías de «terror». A mi, al menos, me dan más miedo tres encapuchados de Albania que un monstruito. Y en ese sentido, la cinta de Miguel Angel Vivas consigue angustiar durante buena parte del metraje.
Hacer la película en planos secuencias le da bastantes puntos, aunque no hubiera estado de más coger una steady que no temblara tanto, pero en general, en cuanto a la realización, es una buena película. Las actuaciones están bien, decentes, nada del otro mundo pero decentes. La fotografía, un poco floja. Imagino que pretenden darle realismo a la cosa, pero para mi el resultado es flojo. Y lo peor viene cuando hablamos del sonido. Terrorífico, hasta el punto de no entender lo que dicen los actores en buena parte de los diálogos. Horrible, en serio.
Si te gustan este tipo de pelis, sin embargo, te va a encantar.
Eso sí, el prólogo se lo podían haber ahorrado, porque es un engaño y no tiene nada que ver con el resto de la peli. Me parece una cagada. Pero vamos, que me imagino que al pobre Miguel Angel Vivas le dio clase el mismo que a mi, ese tipo que decía que «o tienes un inicio impactante o tu peli/serie es una mierda». Valiente chorrada. Será mejor que el principio sea coherente…
Y el final, a mi gusto, brusco. Pero cojonudo.

The Killing

Aviso desde ya: Esta entrada puede contener spoilers.

No negaré que la serie de AMC me la he tragado religiosamente, pero tampoco asumiré, lo diga quien lo diga, que es una gran serie. AMC me tiene desconcertado. Es una cadena con la que no logro saber si algo va a gustarme o no. Es capaz de hacer maravillas como Breaking Bad, cosas interesantes pero con un regusto a bueeeeeh como The walking dead, y patatas como Rubicon. Y sí, ahora venid a llamarme blasfemo, pero no me bajaré de mi burra: Rubicon era una patata aburridísima, sosísima y lentísima.
Sobre Mad Men no hablaré porque no la he visto porque ni siquiera me atrae para empezarla.
No creo ser el más listo del mundo, aunque muchas veces mi imaginación desbordada y acostumbrada al lenguaje narativo me juega malas pasadas adelantándose a la trama y haciéndome sospechar sobre las identidades de los malos malérrimos. Desde los tiempos en que veía Colombo religiosamente hasta aquella temporada y media que seguí CSI antes de abandonarla por pesadez, soy capaz de adivinar quién va a ser el asesino antes de que lo señalen. Con una tasa de aciertos cercana al pleno.
Desde el minuto uno supe que Richmond estaba involucrado. No creo que fuera el asesino, y nunca lo creí, pero sí estaba seguro de que el último capítulo iba a estar centrado en él. Sorpresa, no me equivoqué. Y sí, es cierto que cualquier serie de misterio, y más las que se centran en «¿Quién mató a X?», se van a dedicar a marearte y mandarte en direcciones incorrectas durante la mayor parte de la trama antes de señalar en la dirección correcta. Es obvio. Más que nada, porque si no la trama les daría para un único capítulo y la serie se llamaría Bones, CSI, Navy o cualquier otra. Es por eso que, al final, después de acabar la temporada, uno no puede dejar de sentir que en realidad lo que ha visto es mucho relleno y poca chicha. Porque todos sabíamos que el profe era inocente, ¿verdad?
Y eso sin entrar a hablar de la estructura, consistente en «resolución del clifhunger-relleno-clifhunger final» que tenían todos los capítulos. En todos ellos pasaba algo impactante al final que resolvían al empezar el siguiente capítulo demostrando que en realidad ese algo impactante era un bluf en realidad, seguían con mucho relleno y acababan con un nuevo descubrimiento impactante.
Obviamente, cuanto más avanzaba la serie menos impactantes resultaban los descubrimientos impactantes.
El colmo del relleno llegó con el capítulo once. Que sí, que nos muestra la relación entre los dos protagonistas, pero nada más, ese capítulo es un «vamos a aparcar la investigación para contaros otra cosa que no guarda ninguna relación». Se hace más indignante por el hecho de estar a las puertas del final de temporada.
Y luego llega el final de temporada, dejando esa puerta tan abierta y sin resolver realmente el crimen. Sinceramente, no es lo que más me ha disgustado de la serie. De hecho, no me ha disgustado nada porque como final me ha encantado. Me joroban más otras muchas cosas de la serie. Como los personajes. Excepto Linden, cuya cara de piedra y expresión imperturbable me encantan, el resto… bah. Holden no es más que una copia mala del Jesse Pinkman de Breaking bad (hasta habla parecido y le gusta la meta…) y Michelle Forbes (cuya interpretación alabaré hasta la saciedad por parecerme de lejos lo mejor de la serie) tiene un personaje con el que no dejas de sufrir al principio de temporada y que a medida que avanza le coges tirria con su sempiterno dolor incrustrado en el rostro y su actitud hacia su marido (otro actorazo) y el resto del mundo. Por no hablar del hijo de Linden, nominado a personaje asesinable del año, y cualquier personaje relacionado con la aburridísima trama electoral, Richmond por delante con su cara de «que triste estoy» y sus secuaces aburridos.
En definitiva, me quedo con la sensación de indiferencia. Si no hubieran renovado, no se me caería el mundo. Como han renovado, imagino que veré la segunda temporada. A menos que me canse por el camino, cosa que tampoco descarto.
Eso sí, manda cojones tener que leer declaraciones de la creadora diciendo que «The killing ha roto moldes para las series de misterio» cuando en realidad su serie no es más que un capítulo de cualquiera de las otras series mencionadas, pero estirado para que dure más, y cuando The Killing muestra escasa originalidad tanto en formato como en forma. ¿Lleva bien el caso? Para gustos colores. ¿Es interesante de seguir? Sí, aunque no siempre. Creo que la señora creadora de The Killing, al decir lo de que rompía moldes, debía referirse al hecho de que nunca en la historia una serie había tenido un departamento de vestuario tan aburrido y feo. ¿Por qué demonios Linden lleva el mismo jersey durante cuatro o cinco capítulos seguidos si se supone que son días distintos?

Libros leídos 2011 (10): La casa infernal

Libros Leídos en 2011:

1) El Talismán, de Stephen King y Peter Straub
2) Oscura, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan
3) Muy pronto seré invencible, de Austin Grossman
4) Cuernos, de Joe Hill
5) El pasaje, de Justin Cronin
6) La búsqueda del grial 1: El castillo de las sombras, de J.H. Brennan
7) Apocalipsis Z 3: La ira de los justos, de Manel Loureiro
8) Nivel 26, de Anthony E. Zuiker y Duane Swierczynski.
9) Antirresurrección, de Juan Ramón Biedma
10) La casa infernal, de Richard Matheson

La verdad es que es un libro corto y que se lee en un suspiro, porque es de narrativa ágil. La casa infernal, como resulta evidente, cuenta la historia de cuatro personas que intentan desentrañar el misterio que esconde una casa encantada, la famosa Mansión Belasco, contando para ello con una semana de tiempo. Y ya está, con esa premisa tan poco original, Matheson, que es uno de los grandes le pese a quien le pese, te sumerge de lleno en la mansión.
De positivo cabe señalar que la novela es adictiva, que la trama es interesante y los personajes están muy bien perfilados, pero sobre todo, que es capaz de hacer que, en algunos momentos, mires por encima del hombro al escuchar un ruido raro. Sobre todo si lees por la noche y las luces están apagadas. La primera mitad del libro, al menos, es muy interesante en ese aspecto. Porque todos, alguna vez, hemos escuchado un crujido, o hemos visto una puerta cerrarse sola.
Aspectos negativos de esta novela sólo puedo encontrar de caracter subjetivo. Creo, y esta es únicamente mi impresión, que a partir de la mitad la novela empieza a flojear, hasta que aprieta el acelerador durante el climax y todo se vuelve caótico. Se debe, esta apreciación, a que durante la primera mitad se centra en la casa infernal y su misterio, y la segunda a la forma en que cada uno de los personajes creen poder resolver el misterio. Y la verdad, es más interesante la primera. Pero ya está, no ecnuentro más factores negativos para esta lectura, que es ágil y ligera.

My Soul To Take

Voy a hacer una crítica rápida porque no creo que esto se merezca algo más elaborado. Wes Craven está trasnochado y sin duda ha perdido toda la magia que pudo tener alguna vez. My soul to take es una tontería de película, llena de diálogos absurdos metidos con calzador para que al final de la película tengas la sensación de que puedes haber entendido algo aunque en realidad siga sin tener ni pies ni cabeza. Ya desde el momento en que a través de la radio escuchamos a un supuesto experto hablando de las maravillas del cóndor californiano, sabemos que con eso saldrán más adelante. Pero en serio, la película es tan mala que no se sostiene. Es cierto que el inicio es brutal, pero una vez pasa el prólogo y la trama se centra en los siete chicos comienza el absurdo. Sólo el monólogo del supuesto guaperas guay del instituto, presentando a los protagonistas, roza hasta tal extremo el ridículo que dan ganas de dejarlo en ese momento. Luego tiene momentos en que el Wes Craven que nos aterrorizó en los ochenta-noventa sale a relucir, pero son apenas destellos, inútilmente pequeños en este mar de imbecilidad, como cuando los dos protagonistas parecen espejos, o como cuando esos dos mismos personajes empiezan a dudar el uno del otro.
Pero no, no vale la pena. Para nada.
¿Y por qué coño usan sangre digital? Me pareció terrible ese detalle. Con lo bien que se le daba a Craven empapar a sus personajes de sangre falsa…

Cosas que te hacen sentir viejo

No soy muy de reblogear este tipo de cosas, pero esta vez…

Y a vosotros, ¿Que os hace sentiros viejos?

1.- Windows XP fue lanzado hace DIEZ años, en 2001.

2.- El “nuevo” milenio ya ha cumplido más de una década.

3.- Pierce Brosnan actuó la última vez como James Bond hace 9 años.

4.- Ya ha pasado diez años desde el ataque del 11S.

5.- Matrix se estrenó hace 12 años, Keanu Reeves tiene 46 años ahora.

6.- La Madre Teresa y Lady Di ya llevan muertas 14 años.

7.- Macaulay Culkin tiene 30 años ahora. Sólo en Casa se estrenó hace 20 años.

8.- Terminator 2 ha cumplido 20 años. Edward Fulong, que protagonizó el papel del niño John Connor, tiene 33 años ahora.

9.- Sean Connory tiene 80 años y está retirado.

10.- La más joven de las Spice Girls tiene ahora 35 años; el más viejo de los Backstreet Boys, 39; Gwen Stefani tiene 41 años y Madonna, 52.

11.- El primer libro de Harry Potter salió hace 14 años.

12.- La primera temporada de FRIENDS se estrenó hace 17 años.

13.- Los niños nacidos en 1993 legalmente ya pueden beber, conducir y votar este año.

14.- Jurassic Park es más viejo que Justin Bieber.

15.- La canción de culto “Summer of 69″ de Brian Adams fue lanzada hace 26 años.

16.- Niños, que conociste con sus pañales, están subiendo sus fotos en Facebook.

17.- Facebook ya lleva más de 7 años dando vueltas por ahí.

Y estos son los actores de Friends a día de hoy:

PROBLEM?

Libros leídos 2011 (9): Antirresurrección

Libros Leídos en 2011:

1) El Talismán, de Stephen King y Peter Straub
2) Oscura, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan
3) Muy pronto seré invencible, de Austin Grossman
4) Cuernos, de Joe Hill
5) El pasaje, de Justin Cronin
6) La búsqueda del grial 1: El castillo de las sombras, de J.H. Brennan
7) Apocalipsis Z 3: La ira de los justos, de Manel Loureiro
8) Nivel 26, de Anthony E. Zuiker y Duane Swierczynski.
9) Antirresurrección, de Juan Ramón Biedma

En apenas cinco días me he ventilado la novela de Juan Ramón Biedma que me compré en la Feria del libro de Madrid (acordaos, que os lo conté) y que el propio Biedma me firmó con un «Para Víctor con un abrazo necrófago, vayan mis zombis por delante».
Biedma es un escritor que me gusta desde que me leyera, hace ya años, El manuscrito de Dios. De pulso firme y narrativa algo más densa de lo que estoy habituado a leer, Biedma domina el arte del misterio y el suspense.
Al principio me costó un poco. Ya lo digo, Biedma suele ser un poco más denso en su forma de escribir respecto a lo que suelo leer, y el comienzo de este «Antirresurrección» es ligeramente inconexo, presentando cuatro o cinco situaciones distintas sin aparente unión entre ellos, lo cual, probablemente, desestabilice a cualquiera.
Pero apenas son unas páginas, el puro principio, y después, Biedma coge ritmo y empieza a acelerar, y de repente, estás sumergido en una Sevilla que sobrevive a duras penas, acuartelada y amurallada, bajo el yugo militar y rodeada de zombies. Y entonces, ya no importa que las tres o cuatro situaciones expuestas no tengan aparente conexión, porque a fin de cuentas sabes que ya la tendrán más adelante, y estás tan enganchado que no piensas detenerte.
Biedma domina el thriller de misterio, y aunque el contexto sea el de una ciudad rodeada de zombis, la novela comienza con un asesinato, el de un niño, y una investigación policial para descubrir quién está detrás del crimen… que evidentemente, sólo es el primero de varios. Y mientras tanto, Biedma te sumerge en una ciudad donde la muerte está tan presente que todos han dejado de temerla, donde los zombis no sólo están fuera, sino que pueden estar dentro en cualquier momento, pues cualquier persona que muere se convierte en uno de ellos y puede convertir el interior de la ciudad en un infierno en cuestión de minutos.
Y nos presenta a varios personajes, que son tan antihéroes que casi asusta. Es imposible que ninguno de los personajes de Antirresurrección te caiga bien, pero acabas uniéndote a ellos en sus cruzadas personales, al detective de vuelta de todo y capaz de sacrificar a cualquiera por sobrevivir (y cuando digo a cualquiera, flipas con las cosas que llega a hacer el muy hijoputa), a la detective yonki, al amortajador que roba y extorsiona a la primera de cambio. No hay lugar para el bien en la Sevilla post-apocalipsis. Las formas, las personas, los lugares que dibuja Biedma con precisión son tan desagradables como sórdidos, un perfecto reflejo de la decadencia de una sociedad acostumbrada a la muerte y la desgracia.
Y mientras tanto, con el acelerador pisado hasta el fondo, la investigación va avanzando.
He disfrutado mucho de esta lectura, sí, pero también es cierto que algunas cosas no me han gustado. Creo que no cierra determinadas lineas. Y no quiero decir nada porque no me gusta hacer spoilers de las novelas que me leo, pero las cosas quedan demasiado abiertas, sin ser una puerta a una secuela. Resuelve el misterio principal, sí, y eso es satisfactorio y está bien, pero me he quedado con la impresión de que había otras cosas, tampoco muchas pero otras que durante las casi trescientas páginas me han tenido igualmente enganchado, que se quedan en el aire. Y el final, tan abrupto y repentino, no me ha acabado de convencer. Pero ahí sí, no es por otra cosa que por gusto personal.
Ah, y que me aspen, pero no entiendo el título. O me he saltado la parte en la que hablaban de eso o no viene a cuento para nada pero quedaba molón.
En general, buena lectura. Biedma sigue estando en la ola para mi.

La legión del Águila

Floja, predecible y tirando a aburridilla. La última de romanos, protagonizada por Channing Tatum (atención que entra fuerte en el ranking de los tíos con mayor cara de palo de la historia del cine) y Jaime Bell, cuenta con Donald Sutherland y Dennis O’Hare en papeles secundarios, o más bien terciarios, y es la historia de un tipo cuyo padre cayó en deshonra al perder la legión que dirigía el mayor emblema romano, el águila a la que hace referencia el título. Obcecado con ese pasado, el tipo emprende un viaje más allá de la frontera romana, acompañado de un esclavo, para recuperarla.
Mal fotografiada, regular interpretada y dirigida con más sosería que arte, la película empieza interesante pero se va diluyendo a medida que pasan los minutos. La última batalla mola, sí, pero para entonces ya estaba aburrido.

Juego de Tronos (Season 1)

La primera vez que oí hablar de Juego de tronos fue en el blog de Sonia, hablando sobre la adaptación que HBO iba a hacer de una conocida saga literaria (conocida por otros porque yo no había oído hablar de ella). No sé qué fue, imagino que su entusiasmo al hablar de la serie, el que estuviera Sean Bean (que me gusta bastante) o que, poco a poco, me fuera dando cuenta de que mucha gente esperaba la serie con ansia… pero lo cierto es que, un par de meses antes de su estreno, yo también la estaba esperando ansiosamente.
Me resultó complicado, pero conseguí no spoilorearme. Llegó el momento del estreno y yo seguía sin saber de qué iba la serie. Y así, virgen, puse el capítulo uno… y según empezó, con esa secuencia nevada y los señores de ojos azules dentro de mi algo se rompió. Me dije «oh, mierda, que va de fantasmitas, va a ser imposible convencer a Cris para que vea esta serie…»
Después vinieron los títulos de crédito, que me parecen brutales, y empieza realmente la historia. Y oye, no sólo Cris está tan o más enganchada que yo, sino que además, voy a comprarme los libros en cuanto regrese de la playa. Me ha encantado. Y como soy de los que piensan a pies juntillas que un libro SIEMPRE es mejor que una película, entonces creo que gozaré con la lectura.
El caso, que he leído por ahí que la serie empezó mal, con altibajos, flojeando… cosas así. Bueno, tal vez para los que fueran fans de los libros les pasó algo así, no lo sé, pero desde luego, yo me enganché desde el primer momento y disfruté como un enano (con perdón para Tyrion). Es cierto que en más de una ocasión me perdía con los nombres (e incluso hacia el final de la serie, cuando hablan de los herederos al trono, siempre confundía a Stannis y a Renly) y que algunas de las conversaciones están metidas para dar contexto o historia, pero me parece que la serie está magníficamente hecha, y la trama es terriblemente adictiva.
Y va de menos a más. Porque los primeros capítulos son interesantes, pero en la recta final, cada vez que acababa un capítulo me descubría a mi mismo con la boca abierta y mirando a la tele con cara de imbécil.
Se nota que está basada en una saga de libros porque la trama está perfectamente sujeta y avanza a buen ritmo. Pero sobre todo, y debo destacarlo, me he maravillado enamorándome de muchos de los personajes (perfectamente interpretados todos ellos, y siento discrepar con los que piensan que Mark Addy sobreactuó al Rey Baratheon porque creo que su interpretación tenía que ser la de un hombre dado a los excesos, no sólo mentales sino físicos, y construyó un personaje que es todo exceso. Para mi, brutal, la verdad).
Sean Bean haciendo de Eddard Stark era un valor fijo, por supuesto. Y todos los que interpretan a sus hijos e hijas creo que están escogidos de forma acertada. Es evidente que Arya Stark es una de mis personajes favoritos, al igual que es evidente que llegas a detestar la candida idiotez de Sansa Stark (aunque esa secuencia final junto a Joffrey, mirándole la espalda, es digna de alabar. La forma en la que han demacrado la cara de la niña en la última parte de la serie es admirable). Y John Snow, que bueno, de momento me tiene un poco intrigada su línea de trama, pero me parece que tiene muchísimo potencial. Me gustaría saber más sobre El Muro…

Que Lena Headey salga en la serie es otro valor seguro. Se me hace rarísimo verla de rubia, pero sigue encantándome. Me parece preciosa. Y su Cersei Lannister es tan hermosa como hija de puta. Y la he odiado durante toda la temporada, pero la verdad, es que no la he odiado ni la mitad que a su hijo Joffrey o a su hermano el Matarreyes. Que familia más despreciable… a excepción de Tyrion, que es uno de mis personajes favoritos de la saga, al menos por el momento. Y qué bien interpretado está por Peter Dinklage.
Esta serie nos ha permitido descubrir a Emilia Clarke, una mujer preciosa a la vista y con un papel que, a mi juicio, es el más complicado de toda la serie, y sin embargo, ella lo salva como si fuera fácil. Su arco de trama ha sido interesante, y creo que su final ha sido magnífico. Es una de las cosas que más me apetece ver cómo continúan, desde luego.
En definitiva, la serie ha estado llena de personajes geniales. Hasta el gordo de la guardia negra que se hace amigo de John Snow me parece entrañable. Y Ian Glenn, siempre acompañando a Daenerys. Pero también ha tenido personajes despreciables, o incluso simplemente extraños, porque anda que la tipa del Nido de Águilas y su hijo, al que amamanta en la primera secuencia que aparecen… son… tan… jodidamente… raros…
Y ha habido miles de secuencias memorables, momentos brutales que se clavan en las retinas. La mayoría no los puedo mencionar, porque sería hablar de spoilers, pero amé cada momento en que Arya salía con su maestro de esgrima (que gran personaje, por cierto), y me pareció impresionante la secuencia en la que Meñique se sincera ante la cámara mientras, a su espalda, dos prostitutas se follan entre sí. Impresionante.
En definitiva, ya digo que esta crítica viene de alguien que no conocía el libro y sólo juzga la serie, sé que mi juicio es muy positivo, pero es que el sabor de boca que la serie me ha dejado es ese, el de un buen producto, bien hecho y bien empaquetado. Con sus fallos, sí, pero sinceramente, he disfrutado tanto que me da igual que algún decorado cantara la traviata.
Diez capítulos me han sabido a MUY POCO.